domingo, 20 de septiembre de 2009

Croquetas de bacalao

Hoy, mas que una receta, propiamente dicha, quiero tener un recuerdo a mi madre.
Mi madre es la auténtica experta, en casa, en cuestión de croquetas. Es la "Croquetera mayor".
En otros platos no hay manera con ella, porque no suele perder tiempo en la cocina y, todos sabemos que, para hacer un buen plato, hay que darle tiempo y mimo. Pero en cuestión de croquetas no tiene parangón. No puedo decir como, pero le salen "bordadas".
Quizás por eso yo no me he puesto nunca a hacerlas. Desde luego, brandadas si que hago pero lo que son croquetas.... pocas veces, la verdad.
Recuerdo los tiempos del bar. Cuando se aprovechaba todo para hacer tapas.
Comprábamos el bacalao salado y seco por cajas enteras, lo cortábamos en trozos y lo desalábamos. Luego, los trozos grandes y mejores se apartaban para hacer bacalao rebozao, pero siempre quedaba la parte del centro, que es la columna vertebral del bicho, la "orejas" y las colas.
La columna se cocía, se desmigaba y se usaba para las famosas croquetas del "Chiki". La gente nos las pedía incluso para llevar a casa.
Con las colas y las "orejas", también desaladas, mi madre preparaba unos platos de patatas divinos... que consumíamos en casa.
Pero no creáis que el agua de cocer las "raspas" se tiraba, no. Era utilizada en las mismas croquetas, además de la leche, así que estas tenían aún más sabor a bacalao, si cabe.
La de horas que me he tirado, con ella haciendo las croquetas con dos cucharas....
Quizás por esas horas ocupadas en la tarea, ahora, me da pereza ponerme a ello, pero prometo que, un día de estos, me voy a poner a ello, aunque las de bacalao, especialmente, las tengo como "sacrosantas" y un poco "tabú" y me da un gran reparo ponerme a hacerlas.
Ahora se dedica a hacerlas vegetarianas, con champiñones y pimientos y también están de bandera. Mis amigos catalanes, siempre que vienen, las piden y las llaman "croquetas ecológicas" porque no llevan nada más que vegetales.
Creo que tod@s sabemos hacer una brandada, así que no os voy a marear y dejar otra receta de lo mismo.
De todas formas hay que reconocer que este es uno de esos platos que sirven para reciclar de todo!!!. Desde unas gambas, olvidadas en el congelador, con un poco de atún de lata, hasta lo más inimaginable.
Es un plato sencillo de preparar, aunque un poco laborioso, pero, luego, una vez que lo has preparado y congelado, te saca de muchos apuros.
A este plato si que habría que hacerle un monumento!!!!!.

Pochoncicos.