sábado, 19 de junio de 2010

Croquetas de longaniza adobada

El día que estuvimos en la librería Teatro de los libros, durante sus "Tardes de blog", compartiendo ese estupendo rato con Jose, probamos, todos, sus exquisitas croquetas de morcilla y, a mí, como siempre, me apeteció probar algo similar, aunque debo admitir que, más adelante, me meteré a probar esa receta también.......
La verdad es que, ahora, se encuentran todos los productos a nuestra disposición, sea la temporada del año que sea. Es igual, siempre encuentras lo que buscas pero...... Siempre hay un pero, ¿verdad?. bueno pues en este caso el "pero" es que, a mí, me apeteció hacer croquetas de longaniza y, ya sabéis que mi favorita es la que encuentro, invariablemente, en mi pueblo....
Claro, hace días que no voy por allí con tiempo para poder ir a comprar y tal, mas, tengo, en mi despensa, una buena provisión de longaniza en adobo.......
Así que, oye, que me lancé a preparar estas croquetas con lo que tenía.

Por otro lado ya parece que le voy pillando el tranquillo a la dichosica cámara de fotos y estoy consiguiendo bastantes mejores primeros planos que antes. Todo sea dicho, gracias al nuero que se puso a zancochar la cámara y me la puesto en condiciones......
Ahora ya puedo hacer reportajes un poco más presentables.....


Bueno voy a pasar a a receta que seguro os gusta.

Ingredientes:
- 100 grs de mantequilla.
- 150 grs del producto a incorporar (en este caso longaniza en adobo).
- 100 grs de harina.
- 1/2 l de leche.
- Sal.
- Harina.
- 2 huevos.
- Pan rallado.

Elaboración:
Primero de todo picar, a la perfección la longaniza y reservar.
Poner a calentar la mantequilla y clarificarla (lo hago pero no sé el porque de hacer esto....)
Yo siempre le añado como una cucharada de aceite para que no se queme.
Seguidamente incorporo la longaniza picada y sofrío un poco.
Incorporo la harina y dejo que se tueste bien para que pierda el sabor a cruda.
Por último pongo la leche caliente para evitar que se hagan grumos y ahora viene el trabajo de crear la masa dándole un montón de vueltas.
No sé si lo sabréis, pero el truco para que salgan unas croquetas perfectas esta, precisamente en esas vueltas que se le dan a la masa.
La masa debe despegarse de las paredes de la sartén y debe hacerse una mínima capa de "agarrado" en el fondo de la sartén (vamos, así se lo visto hacer a mi madre toda la vida). Por supuesto nada que cueste quitar pasando la espátula de madera, por ejemplo.
Una vez que tengamos nuestra masa de croquetas hecha la dejamos enfriar y pasamos por harina, huevo (yo le pongo un chorrín de leche) y pan rallado.
Les damos la forma que más nos apetezca, claro... bolitas, croquetas, "tortetas".....
Personalmente, la forma que más me gusta es la de bolitas. No sé, pero me resulta la más cómoda de todas.
Como podéis apreciar, la textura de la masa es increíble.
Super suave.
¡Vamos, que ya se podría comer, puesta sobre una rodaja de pan, por ejemplo!.
Y como buena previsora que soy, hago un montón de bolitas y, ala, p'al congelador.
Lo cierto es que muy pocas veces comemos las croquetas recién acabadas de hacer.....

Os recomiendo que, si podéis, probéis esta manjar con ese sabor tan tradicional aragonés.
Seguro que no os defrauda, tanto en su versión "cruda" como en esta que, hoy, os presento.

Y ¿cómo resultarían unas croquetas de lomo adobado?.
Jajajajajajajajajaja.
¡Buen aprofeito!.

Pochoncicos.