lunes, 13 de septiembre de 2010

Surimi con romesco, caliente

¡Lo que me he podido reir!.
Resulta que Tatiana y el nuero estaban convencidos de que por el hecho de llamarlos "palito de cangrejo" ya llevaban ese ingrediente los surimis.
¡Anda que no se han quedado frescos ni nada cuando les he dicho que, en realidad, están hechos, muchas veces, con bacalao!.
Han tenido que cojer el envoltorio y leer los ingredientes, de cabo a rabo, para convencerse de que no tiene ni rastro del famoso cangrejo....
Jajajajajaja.
Pero la receta de hoy no es precisamente como preparar el surimi al estilo casero, sino la salsa que les ha acompañado......
Creo que tod@s conocemos la salsa romesco y sus muchas aplicaciones.
Esta es una receta que, duerme "el sueño de los justos", en mi recetario, particular, desde 2004 y, por fin, me he animado a preparar.
Ya sé que no resultará muy ortodoxa, para los expertos, pero tengo que decir que, en casa, ha gustado mucho.
Me han salido 4 botes que he puesto al baño María para que duren un tiempo aunque, hoy mismo, pienso regalar uno.
Lo cierto es que, el surimi, lo probé con esta salsa por aquel lejano 2004 y me quedé con la copla.
Mis amigos de Alcarrás, Lérida, fueron la mar de amables y me dieron la receta que es, poco mas o menos, esta que os presento hoy.

Ingredientes:
- Media caja de tomate triturado.
- 2 cucharadas, tamaño sopa, de pasta de pimiento choricero.
- Un buen puñado de almendras.
- Un buen puñado de avellanas.
- 2 ajos.
- 5 rebanadas de pan frito.
- Perejil al gusto.
Elaboración:
Freímos los ajos y reservamos.
Freímos, también, el pan y los frutos secos en el aceite que hemos usado para freír los ajos.
Cuando apagamos, ya, el fuego ponemos un poco de pimentón para que se refría, un poco, pero no se queme.
En una cacerola ponemos como dos vasos de vino blanco y las dos cucharadas de pasta de pimiento choricero, añadiendo, en ese momento, el tomate triturado (yo no tenía tomates naturales para poder asarlos, que es como se hace, realmente).
Trituramos, todo, dejando, la salsa, lo más fina posible.
Le incorporamos agua dependiendo del espesor que queramos darle como punto final.
Ponemos a reducir en un fuego medio y, una vez que ha cocido como 15 minutos a fuego suave la embotamos y hacemos al baño María para mantenerla.
Es ideal para los pescados y con el surimi queda genial.
Esta es la versión caliente, pero, luego, está la fría que haré en otra ocasion
¡Ya era hora de que me decidiera a empezar en estas salsas!.

Pochoncicos.