martes, 23 de marzo de 2010

Olivas negrales, caseras


Antes de nada quiero agradeceos a tod@s vuestros comentarios de ánimo en mi camino de la ciática.
Me habéis mantenido con la moral bastante alta, cosa que me hacía mucha falta, realmente.
No sabéis la fuerza que me ha dado el leer vuestros comentarios, aunque no era capaz ni de contestar a uno solo.
Por eso prefiero hacer un agradecimiento generalizado desde este post.
Como veis ya tengo el ánimo dispuesto para seguir en la brecha de la cocina, aunque aún queda bastante para que esté bien del todo.

GRACIAS A TOD@S. DE VERDAD.
Y, ahora, vuelvo a la carga, aunque, esta vez, sea una sencilla receta, de pueblo para preparar unas olivas (en Aragón se llaman olivas porque, la palabra, proviene del latín "oleum") en conserva.
Esta receta se supone que cuesta hacerla, apróximadamente, dos horas pero, a mí, con mi ciática me ha costado dos días pues tenía que estar parando cada 5 minutos para acostarme para poder soportar el dolor.
Ayer, por fin, puse manos a la obra y me fui a un médico privado, al que conozco desde que era soltera y ya voy por buen camino.
De hecho, me puedo permitir el lujo de estar hasta una hora delante del pc..... Todo un logro.

Olivas, negrales, en conserva.

Para empezar hay que poner a secar, las olivas "negrales", bien extendidas y, cuando se ven arrugadas ya están "muertas" y en su punto para dar el siguiente paso.


Picamos ajos y los ponemos en los tarros donde vayamos a guardar nuestras olivicas. (2 por bote)

Escaldamos, las olivas, durante 5 o 7 minutos, hasta que se vean tersas, sin las arrugas que tenían cuando estaban secándose.
Las dejamos escurrir el agua y las ponemos en nuestros tarros con el ajo.
Les añadimos sal, vinagre y aceite. (La sal al gusto y el aceite y vinagre como para una ensalada así que 1 cucharada, sopera, de vinagre por 3 de aceite).
Cerramos los botes y los agitamos para que se reparta bien la "vinagreta".
Mientras aún están, las olivas un poco calientes, cerramos el bote y lo ponemos boca a bajo a reposar.
En un mes tenemos unas estupendas olivas para acompañar a las ensaladas o comerlas como simple tapa.
Por cierto, yo las he probado hoy mismo y están un poco "fuertes" de sabor pero ya se pueden comer.
Esta es una de las recetas que se usan en mi pueblo para conservar las olivas.
Otra consiste en ir "dedeando", oliva a oliva todas y metiéndolas en un bote o, simplemente, una vez "dedeadas" congelarlas.
Dedear es que las vas apretando y girando con los dedos para separar la carne del hueso.
El año que viene, para el Pilar, intentaré tener olivas de esa fecha y os enseñaré otra forma de hacerlas, pero estas me las trajeron, ya, muy tarde.
Si tenéis ocasión, hacedlas y ya me contareis.
Otra cosa, con la salsa que sale del ajo, el aceite y el vinagre se hacen unos acompañamientos para ensaladas y otras cosas que me han dejado flipada.
El próximo día que cueca patatas sin pelar, os lo enseñaré, porque lo que se usa, precisamente, es la piel de la patata con ese pelin de "carne" que le quedar al pasarle el cuchillo.
¡Menuda manera de reciclar!!!
Nosotras la hemos probado como "picoteo- vermut" y hemos alucinao.

Por cierto, si alguna sabéis como hacer un paté de olivas al natural os agradecería que me pasaseis el link para poder hacerlo, pues aun tengo, por lo menos 4 o 5 bolsas de super mercado de olivas.

Pochoncicos.