lunes, 20 de abril de 2009

La importancia del tiempo en la cocina.

Hoy llevo toda la mañana dandole vueltas al coco, recapacitando sobre lo importante que es "perder" un poco de tiempo en la cocina.
El motivo de tanto pensar ha sido que he recordado algo que ocurrió el sábado pasado.

El sábado pasado estuve en casa de mi amiga Mª José a hacerle una visita pues me gusta quedar con ella lo más a menudo posible, que, realmente, es muy poco ya que ella trabaja en la S. S. y va a turnos, con lo cual, el poder juntarnos se hace harto dificil.
Bueno, cuando llegué a su casa estaba preparando la comida (Yo soy de esas amigas que se pueden permitir el lujado de interrumpir este tipo de quehaceres sin molestar).
Se le había olvidado sacar algo del congelador y andaba, la pobre, dandole vueltas al coco para preparar algo de comida con lo que había de fondo de frigo.
Ella es muy clásica en la cocina y no se le ocurre, como a mí, empezar a mezclar cosas para experimentar.
Decidió que haría una fritada (Ya sabeis... cebolla, calabacin, pimiento y patata frito todo junto).
A esto le añadió unos trozos de pechuga de pollo que tenía también en el frigo, pero de ahí no pasaba.
Ni corta, ni perezosa le propongo..."¿Porqué no fries la patata a parte?".
La verdad es que haciendo esto, simplemente, el plato cambia totalmente de textura, por ejemplo.
Luego le dije... "¿Me dejas a mí meter mano en tu comida?". Ella se quedó encantada ya que sabía que yo acabaría sacando algo sorprendente, al menos para ella, claro.
Bueno, una vez que tenía el consentimtiento de la dueña de la casa, arramblé con un botecico que tenía por la encimera de Ras el Hanout y que, se lo había llevado yo otro día que estube en su casa, junto con otro de Harissa.
A lo que iba:
Una simple "punta" de cuchara de tamaño postre con un poco de Ras y unas pocas gambas que había por el congelador dieron el toque al plato.
De ahí que, esta mañana, yo anduviese con mis pensamientos culinarios.
Solo hace falta un poquico de tiempo y arriesgarse otro poquico para sacar platos completamente nuevos de otros que ya casi estamos saturados de comer.
Por cierto, a su marido le encantó el cambio y a ella también. Ahora solo falta que se atreva a "zancochar" ella un poco más.
Besicos.