viernes, 4 de diciembre de 2009

Judías de viuda.

¿Qué?. ¿Ya estáis preparando la Navidad?.
En mi casa aún no hemos empezado. Este fin de semana son las fiestas de Sta Bárbara, en el pueblo y, en mi casa, es costumbre sacar todos los adornos después del puente.
Así que, de momento, me estoy dedicando a ir "recopilando" alimentos y congelándolos, antes de que suban más los precios y, de paso, ir haciendo "probatinas" con los posibles platos.
En realidad ya tengo decididos los menús de "Güena Nuey" ( Noche Buena) y "Navidaz" ( Navidad). Sólo me quedan de decidir los "picoteos" que acompañarán a estas comidas.

¡No. Por Dios!. ¡No creáis que vamos a cenar o comer judías blancas!. A ver que, hay crisis pero, con un poco de "ojo" podemos preparar unas estupendas comidas sin salirnos, demasiado, del presupuesto del mes..... Jajajajajajajajajaja.
Estas imágenes son del primer platico que hemos metido hoy p'al cuerpo.
Unas judía viudas de lo más sencillas y fáciles de hacer y, por añadidura, la mar de baratas.

Ingredientes:
- 100 grs de judías blancas por persona ( Una vez que han pasado la noche a remojo, claro).
- 4 ajos sin pelar.
- 1/2 cebolla picada un poco recia.
- 1 hoja de laurel.
- Aceite, agua y sal.

Elaboración:
Después de que han pasado la noche, nuestras judíicas, lavándose la cara las ponemos en una soperica con su agua, para cocer, su hoja de laurel y sus ajicos. Cuando haya estado haciendo chup, chup como 5 m. sacamos los ajos.
Mientras van haciéndose las judíicas vamos friendo, en una sartencica, la cebolla y los ajos que hemos retirado, antes de la cocción de las judías, una vez que estén pochados la cebolla y los ajos sin pelar, le ponemos una cucharadica, de tamaño café, de harina y dejamos que se tueste, un poco. Ese es el momento de sacar los ajos y hacer un puré con ellos que, luego incorporaremos al guiso, una vez que hayamos incorporado la cebolla con la harina.
Ese "puré de ajo" es lo que le da un toque muy especial a las judías pues no sabe tan fuerte como si sólo estuviese frito ni sabe tan suave como si únicamente estuviese cocido.
Como podréis comprender, por los ingredientes que lleva, el nombre, le viene porque, por desgracia, antiguamente, las viudas pasaban "las de Caín" para sacar a las familias adelante y tenían que ingeniárselas con muy pocas cosas para darles de comer a sus familias.
La verdad es que, esta receta, se parece muchísimo a la de Boliches del Pilar que publicó Pilar, de "Y a la luna se le ve el ombligo , en su día. Quizás la única diferencia es el truco del ajo, pero, por lo demás, salvo que ella usó , precisamente, ese tipo de judía, tan nuestra, no se diferencian, las recetas en nada.
Cuando yo era pequeña, mi padre, cada vez que se hacía este plato, en casa, se comía dos platos con sus correspondientes guindillas y, a mí, me hacía una versión más "light", poniéndole pepinillo, cortadico muy fino, tal y como os pongo en la "foto finish". Luego, por la noche, mi padre, era capaz de volver a comer judías, de estas, refritas, en la sartén, con un poco de aceite que le añadía en crudo.
Yo, a tanto, no llego, ni se me ocurre comer, de nuevo, para cenar, más judías.¡ Por Dios, que barbaridad!. Jajajajajajaja. Pero mi padre era así de brutote, muy aragonés él y, muchas veces, me acuerdo él, cuando comemos este tipo de platos.
Era de los del refrán...... "Como la del pobre, antes reventar a que sobre". Jajajajajajajaja.
Sigo con recetas sencillas, de la tierra, como podeis apreciar.
Por cierto, otro día os pondré un plato, también típico aragonés, que vi en la colección de "Los fogones tradicionales" que, también me recuerda a otro plato que preparaban, mi padre y su hermano "Candidin", el día de la matanza.

Espero que, la receta de hoy, os haya gustado tanto, como me ha gustado a mí volver a comerla pues, hacía años que no la cataba.

¡Ah!. que no se me olvide. Este plato tiene su segunda parte de aprovechamiento, claro.

Pochoncicos.